El principal reto tecnológico respecto al ruido marino es desplegar redes de monitorización que proporcionen datos suficientes.
ENTREVISTA A JOAQUÍN DEL RÍO, DIRECTOR DEL OBSERVATORIO SUBMARINO CABLEADO OBSEA EN CATALUÑA, PUNTO DE MONITORIZACIÓN DE RUIDO SUBMARINO Y PARTICIPANTE EN EL PROYECTO SILENCIO
El doctor Joaquín del Río Fernández es Ingeniero de Telecomunicación por la Universitat Politècnica de Catalunya donde actualmente es profesor y donde dirige el SARTI, Centro de Desarrollo de Sistemas de Adquisición Remota y Tratamiento de la Información, y el Observatorio Submarino OBSEA, instalación cableada de referencia en toda la oceanografía operacional. Su actividad como investigador es muy prolífera, habiendo realizado gran cantidad de aportaciones científicas -artículos, comunicaciones en congresos-, participado y liderado diversos proyectos de investigación públicos y con empresas, dirigido tesis doctorales, etc.
- Cuéntanos en un minuto quién es Joaquín del Río.
En el marco profesional soy profesor en la Universitat Politècnica de Catalunya. Ya desde el época de estudiante la actividad docente es algo que me había interesado mucho, por eso acabé orientando mi carrera profesional a ser profesor de la Universidad. La parte de investigación ha venido un poquito después. Me doctoré tarde, ya que inicialmente me dediqué a la trasferencia de tecnología, y actualmente soy investigador en temas de instrumentación marina. En el plano personal, vivo en Vilanova i la Geltrú, casado, con dos hijos, una persona deportista que le gusta mucho el medio ambiente y realizar actividades al aire libre.
- ¿Por qué decidiste dedicar tu actividad profesional a la temática de la monitorización del mar y el océano? ¿Por qué el mar?
En realidad no fue una decisión, fue un cúmulo de cosas. Nuestro background es, en realidad, la tecnología electrónica y la instrumentación. Inicialmente nos dedicábamos al diseño de sistemas de adquisición de datos para la industria. Posteriormente empezamos a colaborar con el Instituto de Ciencias Marinas ICM-CSIC, en concreto con la Unidad de Tecnologías Marinas UTM, diseñando sismógrafos para el fondo marino (Ocean Seabottom Seismometers. Ese fue nuestro inicio en la instrumentación marina. Durante nuestra participación el proyecto europeo ESONET (FP6), red de observatorios submarinos en Europa, surgió la idea de que también debería haber uno en el estado español y la UPC lideró el deployment del primer observatorio submarino en España, el OBSEA, y en colaboración con UTM-CSIC arrancamos este proyecto. Se decidió desplegar este observatorio para poner un poco en práctica nuestro background en tecnologías marinas. De hecho el objetivo del OBSEA no fue la monitorización de un punto específico por interés científico; fue al revés: el OBSEA está en Vilanova porque nosotros estamos en Vilanova. El objetivo principal era poner en práctica nuestros conocimientos de tecnologías marinas para poder difundir después ese conocimiento y situarlo ahí era lo más cómodo para cumplir el objetivo.
- Ahora, cuéntanos en un minuto qué es el OBSEA y qué lo hace tan especial, qué lo diferencia.
El OBSEA es un observatorio submarino que permite el despliegue de instrumentación para conocer el estado del mar de ese punto en tiempo real. Es un observatorio cableado por lo que no hay problema de energía ni de ancho de banda. Está situado a 4km de la costa y a 20 m de profundidad. Pero lo que lo hace diferenciador respecto a otros observatorios es que está preparado para funcionar como test site. De forma muy sencilla y con costes de relativamente bajos comparado con otros observatorios puedes desplegar y recuperar nueva instrumentación en OBSEA. Así, además de entorno de medidas, el OBSEA es un entorno de pruebas. Colabora y participa en muchos proyectos con esta función, como hacemos en Silencio. Se prueban diferentes tecnologías e instrumentos que nosotros podemos evaluar en un entorno real y no en el laboratorio. Nuestra experiencia nos dice que es muy importante testear este tipo de tecnologías en un entorno real para estar seguros de funcionamiento antes de desplegarlos en sitios donde esta acción es mucho más costosa, como una boya o un observatorio más profundo. No hacerlo así sería muy arriesgado.
- ¿Cuál es tu relación y la del OBSEA con el proyecto SILENCIO?
En el proyecto Silencio trabajamos en el despliegue un hidrófono en un entorno diferente al que gestiona normalmente CETMAR para ver si las tecnologías, algoritmos y propuestas de Galicia pueden ser transferibles a otros registros. Desplegar un hidrófono para ver la transferibilidad del trabajo de Silencio.
- ¿De todos los trabajos que se realizan en relación al OBSEA, cuáles son los que te parecen más importantes o reseñable?
Uno de nuestros puntos fuertes de knowhow, por el que participamos en muchos proyectos, es nuestra experiencia en interoperabilidad de datos de tecnología marina. Hace muchos años trabajamos intentando proporcional mecanismos y estándares que faciliten la integración de nueva tecnología, y la interoperatibilidad de diferentes tipos de instrumentos y plataformas. Si se mira el histórico de publicaciones del grupo es la temática en la que somos más prolíferos.
- ¿Y los más curiosos?
Desde nuestro punto de vista de ingenieros lo más anecdótico empieza cuando te involucras en proyectos biológicos y con experimentos donde aparecen bichos. En el OBSEA desplegamos en el proyecto RESPBIO (https://resbio.obsea.es/ ) una jaula con cigalas (Nephrops norvegicus). Se montó una jaula para evitar su dispersión y la depredación por otros seres vivos y se estuvo monitorizando movimientos, biorritmos y comportamiento con cámaras y otros sensores. Para nosotros desplegar instrumentos es habitual pero bichos no tanto…
El pasado año desplegamos también el cadáver de un delfín delante de una cámara para ver qué sucede en un entorno real cuando aparece un cadáver, cómo se degrada… y estuvo haciéndose un time-lapse hasta que solo quedaron los huesos y se los llevó el mar. Estuvimos viendo qué especies se relacionan con él cadáver, cómo, por ejemplo, el pulpo se pone las botas sacando buen provecho. Para nosotros la experiencia fue curiosa pero para los investigadores fue realmente interesante. Se ha intentado hacer más veces pero siempre por diversos motivos no ha sido posible: por problemas de disponibilidad, sanitarios, etc. Fue un tema realmente muy curioso para nosotros.
- Centrémonos ahora en el Ruido Marino. Desde tu punto de vista, ¿cuál es el problema de la introducción del ruido de origen humano en el medio?
Primero me gustaría aclarar que no me considero un experto en ruido submarino, pero algo sé por lo que leo y lo que aprendo... El problema fundamental es el desconocimiento; se habla mucho del ruido marino pero no existe el suficiente conocimiento de qué ruido existe en el mar. Se hacen simulaciones, estudios y medidas pero son muy puntuales. Nos falta conocimiento para saber cuánto ruido hay en el mar y después, la segunda derivada, cómo este ruido afecta al medio. Hay estudios que empiezan a decir cómo se impacta en algunos seres vivos, pero son muy prematuros y en número de especies muy limitado. La línea de investigación en este campo es corta y se va a expandir mucho el trabajo en los próximos años. Se sabe que afecta a diferentes mamíferos lo cual es un problema, pero la falta de conocimiento no nos permite saber cuán importante o grave puede ser este efecto. La idea debería ser financiar incitativas que trabajen en esta línea porque no sabemos las dimensiones del problema ante el que estamos.
- ¿Cuál crees que es el gran desafío que queda por resolver respecto al ruido submarino?
El principal desafío, son las redes de monitorización. Todos tenemos claro que a nivel meteorológico desplegamos muchas estaciones distribuidas por el territorio. A nivel marino nos cuesta un poco más que se despliegan boyas, mareógrafos pero para la gente que estudia el mar sigue comentando que hay un defecto en los puntos de medida marinos. Hay grandes portales de datos pero después la realidad es que la toma de datos es insuficiente y necesitamos muchas más medidas y a ser posible en tiempo real. Si esto mismo lo llevamos al campo del ruido aún existe un defecto más grande. Los puntos en los que ahora mismo se está midiendo ruido son muy poquitos. Si hablamos a nivel estatal tenemos un ejemplo claro, CETMAR tiene un hidrófono, OBSEA tiene un hidrófono, IEO está desplegando nuevos puntos de medida pero realmente creo que son pocos los registros que hay en las costas españolas. Puntualmente se hace alguna campaña de despliegue durante un tiempo y se vuelven a recoger pero no hay casi nada de monitorización en continuo. Sería ideal que la red de Puertos del Estado, que maneja la red de boyas más grande del estado, pudiera medir los niveles de ruido, sobre todo en los puertos que es donde más ruido se genera. Sería muy interesante, igual que se hace con otros parámetros como los hidrocarburos, oleaje o el nivel del mar. Nos daría una idea real de lo que hay y sería de gran utilidad a la hora de aplicar directivas y dar directrices de gestión para minimizar ruido, etc. Toda esta parte si no tienes medidas y justificas el exceso de ruido con datos reales tienen mucho más sentido y pierde consistencia.
- Cuál crees que es el papel del mundo empresarial a este respecto a medio plazo. Se involucra más el tejido productivo en este tipo de problemáticas?
Aquí hay diferentes sectores cuando nos referimos al sector empresa. Hay involucradas desde las empresas que realizan sistemas de monitorización de ruido y la empresas que trabajan en medidas para mitigarlo. Además están, claro, las empresas que en su actividad lo provocan: embarcaciones, campañas de prospección.
Respecto a las empresas que diseñan, desarrollan, fabrican equipos de monitoring de ruido, etc. seguramente si el mercado fuese mayor el coste de los equipos sería menor porque el encarecimiento de estos equipos muchas veces viene derivado del escaso mercado que hay. Si somos capaces de establecer más puntos de medida seguramente el beneficio de las empresas que venden equipos sería mayor o habría más empresas que se dedicasen a esto. La evolución natural es la misma que en ruido atmosférico: hay empresas que se dedican a hacer un análisis de ruido ambiental pero respecto al ruido marino sigue siendo un nicho cubierto por universidades o centros de investigación. No hay empresas, que yo conozca, a día de hoy, que se dediquen a hacer este tipo de medidas. Sin embargo, si la actividad en este tema crece surgirán empresas que se especialicen en esto.
Respecto a las empresas que trabajan en la línea de mitigarlo, de minimizarlo, es un campo en el que no soy tan experto: embarcaciones más silenciosas, electrificación de los motores, rediseño de casos, etc… Seguramente hasta ahora no se había tenido en cuenta el sonido del casco para fuera. Sí del casco para adentro para que la vida dentro sea más sencilla y desde el camarote no escuches el motor, pero no al revés, que el sonido se propague lo menos posible hacia el mar. Pero claro, todo esto, hasta que las directivas o directrices no se hagan ley, las cosas no acaban de arrancar. En el momento que salga una ley que diga que los barcos no pueden emitir más de X decibelios la industria se moverá, antes es complicado. Lo hemos visto con la industria automovilística, cuando se han puesto niveles máximos de emisión y fechas se ha iniciado la revolución en el mercado. Lo mismo pasará con el ruido marino y así surgirá el movimiento y el negocio. Pero queda mucho camino por recorrer. Primero hay que medir, legislar y luego pasar el tejido empresarial.
- ¿Qué mensaje le trasladarías a los gestores del medio marino respecto a su gestión en general y del ruido submarino en particular?
Es algo que se va oyendo en diferentes foros que creo que es muy importante enfatizarlo. En la gestión del medio no marino, todo el mundo entiende muy fácilmente la necesidad de monitorización meteorológico eficiente, hay una agencia estatal de meteorología con financiación pública y es muy necesaria.
Sin embargo no acaba de calar que sea necesaria una red de monitorización marina, no se aplica esta misma lógica en el medio marino. La única red de monitorización que existe a nivel estatal es la de Puertos del Estado y todo el mundo remarca que es insuficiente, tampoco lo mide todo. El resto de instituciones que se dedican a establecer este tipo de redes tienen que hacerlo, muchas veces financiando a base de proyectos. En Galicia sucede lo mismo, y se va una cantidad de esfuerzo en la búsqueda de recursos que se podría dedicar a otras cosas. Si realimente se entiende como necesaria la monitorización del medio marino debería acompañarse de una financiación basal que le dé robustez y continuidad en el tiempo.
Esto sucede en OBSEA que se mantiene porque vamos encadenando proyectos, pero si en algún momento no eres capaz de tener éxito en las convocatorias de concurrencia competitiva, que puede suceder, dejará de entrar financiación y veremos lo que pasa, igual nos toca acabar cerrando o cesando la actividad. De momento los investigadores que están tirando de OBSEA son jóvenes pero puede llegar el día, con los años, que se acabe el ímpetu o la motivación y no se pueda mantener el observatorio. No es buscar la palmadita, pero el reconocimiento institucional sería algo muy importante para seguir adelante.